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Nunca he creido en las casualidades, cuando sucede algo que te lleva a pensar que puedan existir yo soy de esas personas que se preguntan que habrá detrás de aquello y que buscan ese por qué. De esas que se preguntan qué es lo que empuja a dos personas a encontrarse y que piensan que el destino es lo que te sucede si tu no haces nada para cambiarlo. Por otra parte siempre he pensado que lo mejor que te puede suceder en la vida es amar y ser correspondido, y que, aunque no lo creas, la vida no siempre va al ritmo de nuestra felicidad. Con el paso de los años he aprendido que toda decisión conlleva un momento de alegría y otro momento de inevitable dolor. Y que, por mucho que nos cueste aceptarlo, como dijo John Lenon "La vida es lo que te sucede mientras tu te empeñas en hacer otros planes".

domingo, 24 de junio de 2012

Gracias por no decirme nunca lo que quiero escuchar

Hay gente que cada mañana se mira al espejo preguntándose si lo que hace les llena (sea cual sea la respuesta nunca, o en casos contados, hacen algo para cambiarlo), otros ni siquiera tienen tiempo para eso, se limitan a "vivir" (algo que según como se mire ya tiene su mérito), y yo, junto a otro pequeño número de personas me acuesto cada noche y pienso "¿Cómo cojones he llegado hasta aquí?". Supongo que, como dicen, todo lo que he vivido me ha traído a este momento, aquí y ahora. Gran parte de culpa la tienen mis decisiones y las ajenas, o quizá el azar y la suerte o esas maravillosas casualidades bautizadas sin ningún por qué y huérfanas de un cómo y cuando. Y los impulsos, sí, sobre todo los impulsos. Hablo de esos que hacen que a la mañana siguiente te preguntes por qué lo hiciste, de esos que te cambian la vida, que te hacen sentir valiente pero te vuelven más cobarde. Si te digo la verdad lo pienso y me da lo mismo. A la mierda con las retrospecciones en el tiempo y la gilipoyez del flashback que solo te incitan a la autodestrucción. Ole por los impulsos, las ganas y no más que las preocupaciones necesarias, el saber distinguir lo importante de lo que no lo es sin más. Por este lunes con sensación de domingo, por vomitar palabras de esta manera. No se como, por qué, ni cuando, tampoco dónde. No se que puta y extraña razón me ha llevado a escribir esto, y me da igual. Se a donde quiero llegar, pero me da tanto miedo llegar y no saber que hacer que lo más fácil es esto, acabar escribiendo sin acordarme siquiera de la finalidad del texto mientras los ojos se cierran y pienso "a la mierda, mañana será otro día". Espero que algún día puedas entenderlo, (entendernos). De verdad.

martes, 31 de enero de 2012


Hay días en los que no te conozco, en los que te echo de menos teniéndote delante. Pero se que esto no viene de ayer, ni se irá mañana. Se que las personas no cambian de un día a otro, no las personas como tú. Lo que sucede es que poco a poco toman decisiones decantándose por esa opción que hace tres días jamás hubieran elegido. Y pueden pasar dos cosas; que experimenten conociendo sus límites, sin olvidarse de quienes son, o la más frecuente, y peor, que lo hagan hasta que finalmente dejen de ser ellos mismos. 

Solo quiero que sepas que hasta la suela de mis zapatos te echan de menos…


"La televisión, entre otras cosas, querida amiga, es el anticristo y te digo yo que bastarán tres o cuatro generaciones para que la gente ya no sepa ni tirarse pedos por su cuenta y el ser humano vuelva a la caverna, a la barbarie medieval, y a estados de imbecilidad que ya superó la babosa allá por el pleistoceno. Este mundo no se morirá de una bomba atómica como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo un chiste de todo, y además un chiste malo."

Pienso en ti, en tus ojos pidiendo a gritos amor, en esos labios carnosos empapados de café, en tus manos… Me levanto sintiendo el frío mármol en mis pies, siempre me arrepentí de no haber puesto parqué. Me dirijo a la cocina y me sirvo una taza de chocolate caliente mientras me enciendo el último cigarrillo. Los días pasan lentos, monótonos, sin prisa. En cambio los años no se ven. He dejado atrás tantas cosas… Cierro los ojos con un sentimiento que me remueve el estómago, la culpabilidad y la nostalgia nunca me han sentado bien. Tus largas piernas se entrecruzan en mi cabeza. Son las tres de la mañana, ya es lunes… aunque para mi no ha dejado de ser domingo.