Se acabó eso de levantarse a partir de las doce, o de no levantarse. Bienvenida la rutina, las pocas ganas de abrir los ojos a las siete de la mañana y aun más, de abrir un libro a las ocho. Adiós a vivir sin horarios, a no acordarte en que día vives y no molestarte en mirar el reloj. Se puede decir que dentro de poco solo veremos el agua de la ducha, y que ya no oiremos a nadie decir "¡¡¡¡¡que calor!!!!!". Atrás se quedan esas semanas en las que todos los días son sábado, mañana es miércoles, de esos en los que a principio de octubre ya piensas "¡Bien, estamos a mitad de semana!", y esque somos unos impacientes, aun no hemos empezado y ya queremos acabar...
Datos personales
- Sonia Olmos
- Nunca he creido en las casualidades, cuando sucede algo que te lleva a pensar que puedan existir yo soy de esas personas que se preguntan que habrá detrás de aquello y que buscan ese por qué. De esas que se preguntan qué es lo que empuja a dos personas a encontrarse y que piensan que el destino es lo que te sucede si tu no haces nada para cambiarlo. Por otra parte siempre he pensado que lo mejor que te puede suceder en la vida es amar y ser correspondido, y que, aunque no lo creas, la vida no siempre va al ritmo de nuestra felicidad. Con el paso de los años he aprendido que toda decisión conlleva un momento de alegría y otro momento de inevitable dolor. Y que, por mucho que nos cueste aceptarlo, como dijo John Lenon "La vida es lo que te sucede mientras tu te empeñas en hacer otros planes".



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